viernes, 22 de enero de 2010

A veces hay que alejarse un poco del camino para poder ver el paisaje.

Caminar un poco más sólo resta un mayor tiempo. Muchas veces ese engaño del tiempo es vencido en un momento de calma.

Creo en la voz del gesto como un eco, creo en tus manos en la piedra azul de la montaña.

Y cuando me pongo a dudar, soy el deshielo por donde crecen las aguas.

Cuanto puedo caminar para volver a verte.

Aun cuando todo tenga sentido, yo necesito la voz de tus gestos.

1 comentario:

Gabriel dijo...

Esos "momentos" solo se logra caminando solo y ausente de todo