miércoles, 4 de noviembre de 2009

El hombre con los ojos de lagunas

Cuando viajas al amanecer, siempre se distingue esa atmósfera que te lleva a la paz, a la energía, a ese estado interior, que basta con mencionarlo para quién lo ha experimentado y sugerirlo a quién nunca lo ha vivido...
Hace algunos días con un buen amigo conversamos de su retorno a Punta Arenas, sobrevolando al amanecer la bahía catalina cerca de Punta Arenas. Él me miro al decirme estas palabras: Volver aquí tiene algo especial que te emociona, ver desde el aire el cielo enrojecido y esas cientos de lagunas que se forman por las depresiones del terreno, inpersectible desde la tierra...
Yo vi en sus ojos las lagunas.
Saltar desde una vivencia a las emociones es un transito que siempre te entrega ese rato mágico que son pocos minutos al amanecer, en cualquier lugar de la tierra la naturaleza te llama, la energía que queda en ti es un pasaje, breve y misterioso, un transito por que algo nuevo, emocionado que aprendiste en ese instante al amanecer, tu propio ser.

Yo vi en tus ojos las lagunas...

Tu emoción se refugio un instante en mí, y sólo pude captar tu idea porque yo también he estado a esas horas viendo más allá de lo evidente, porque también sé lo que es viajar por el macrocambio de colores de esos minutos en que la tierra despierta y los reflejos se hacen evidentes...

Gracias por mostrar en tus ojos las lagunas.

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