La fe mueve montañas, que la fe sino una parte del hombre tan inmortal como el amor, la fe no es la obstinación sino la fuerza propia puesta al unisono con la energía que mueve el universo, recordando la historia de Moisés, uno dice abra separados los mares en la huida de Egipto, de verdad es de no creer, pero ahí hay fe en la energía circunsdante, ni tú, ni yo somos Moisés pero tenemos a nuestro lado nuestra energía circunsdante. Junto a todo lo que nos rodea está nuestro centro, nuestra vida, nuestra propia energía,al unisono en nuestro propios momentos especiales esos son nuestros actos de fe.
domingo, 3 de febrero de 2008
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